
Hay algo profundamente injusto en empezar a trabajar sin cobertura social
Hay una pregunta que muy pocos empleadores se hacen el día en que reciben a un nuevo integrante en su equipo: ¿qué haríamos si algo malo le ocurre a este empleado esta misma mañana, antes de haberlo afiliado?
La respuesta, aunque nadie quiera pensarla, es clara y grave: el empleado enfrentaría las consecuencias sin respaldo, y el empleador vería comprometido su patrimonio y su tranquilidad.
Este no es un caso extremo que solo les ocurre a otros. Es una situación que se repite con una frecuencia alarmante, muchas veces sin que nadie lo note hasta que ya es demasiado tarde.
El tiempo que transcurre entre el primer día y la afiliación: un vacío peligroso
En gran parte de las empresas hay un período que se da por sentado como parte del proceso. Ese período no es inofensivo. Es un lapso de vulnerabilidad absoluta para quien depende de su trabajo para vivir.
Póngase en el lugar de quien acaba de conseguir trabajo después de semanas o meses de búsqueda. Esa persona no sabe, en la mayoría de los casos, si ya está afiliada o no. Y esa buena fe depositada en el empleador, cuando no se corresponde con la realidad, deja a la persona en una situación que no eligió y que no conoce.
La seguridad social no es un premio al desempeño
Este es, sin duda, uno de los equívocos más costosos que puede tener un empresario respecto a sus obligaciones con el personal. Algunos empleadores consideran que afiliar a un trabajador antes de confirmar su permanencia es un riesgo innecesario.
La ley no contempla esa lógica. En el momento exacto en que se inicia la relación laboral, el empleador adquiere el deber de inscribir al trabajador en el sistema.
No hay norma alguna que autorice a una empresa a poner en riesgo la seguridad de una persona mientras evalúa si merece ser protegida. Y a pesar de ello, este comportamiento es frecuente. Y esa frecuencia es una señal de alerta que el mundo empresarial no puede seguir ignorando.
Lo que se juega un trabajador no afiliado en cada jornada laboral
La seguridad social, en su concepción más completa, es un sistema diseñado para acompañar al trabajador en los momentos más vulnerables de su vida laboral.
Ese sistema responde ante la incapacidad temporal que deja al trabajador sin ingresos por días, semanas o meses. Pero ese sistema solo puede responder si el empleado ya forma parte de él cuando surge la necesidad.
Cada jornada laboral sin registro en el sistema es un día en que la familia del empleado vive expuesta sin saberlo.
La empresa que cumple con sus trabajadores construye sobre suelo firme
Además de la obligación jurídica y del deber humano, hay una lógica de negocios que apoya firmemente afiliacion empleado eps arl caja de compensacion la afiliación inmediata: las organizaciones que tratan bien a su personal desde el inicio crean una cultura de confianza que se traduce en resultados tangibles.
Un empleado que percibe que la empresa cumple sus compromisos desde el principio desarrolla un nivel de compromiso que no se obtiene con ningún incentivo económico.
Y en el otro extremo, cuando un empleado se entera de que estuvo desprotegido durante sus primeras semanas, el daño en la relación laboral es casi siempre irreparable.
Garantizar la inscripción oportuna es, en la práctica, más sencillo de lo que muchos empleadores suponen
El principal obstáculo para la afiliación oportuna no es técnico ni económico.
Cuando un empleador establece que este trámite es el primero de la lista cada vez que incorpora a alguien, la inscripción deja de ser un pendiente para convertirse en el punto de partida de cada nueva relación laboral.
Registrar al afiliar empleado a caja de compensacion empleado en el sistema de protección social desde el momento en que inicia sus funciones es, más que cualquier otra cosa, un acto de integridad.